Beatrix

Un 14 de octubre

Era un día de fiesta y alegría, como pocos en la ciudad de Caracas. El país sentía la alegría pero no sabía el por qué. En medio de ese sentimiento festivo, una pareja se dirigía al hospital, ilusionada y nerviosa. Esperaban el nacimiento de su hija, a la que habían decidido llamar Beatrix, que significa “la que trae felicidad”.

Marina, tenía 25 años. Y la vida la había llevado a conocer a Antonio, un joven que trabajaba todos los días para llevar el pan a la mesa. Juntos habían formado un hogar lleno de armonía y esperanza.

Antonio estaba esperando a Marina en el hospital, emocionado y ansioso. Sabía que el parto sería sencillo, pues Marina había tenido un embarazo saludable y sin complicaciones. Pero no podía evitar sentir un poco de miedo por lo desconocido. Quería ver el rostro de su hija, a la que había imaginado con los ojos de su madre y la sonrisa de su padre.

La ambulancia llegó al hospital después de media hora de recorrido. Marina fue trasladada rápidamente a la sala de partos, donde la esperaba un equipo médico preparado para asistirla. Antonio la acompañó hasta la puerta, le dio un beso y le dijo: “Te amo, mi vida. Todo va a salir bien. Pronto tendremos a nuestra Beatrix con nosotros”. Marina le sonrió con ternura y le dijo: “Yo también te amo, mi amor. No te preocupes por nada. Y dile a nuestra hija que la quiero mucho”.

Antonio se quedó en la sala de espera, rezando y esperando noticias. Pasaron los minutos, que se le hicieron cortos. De repente, escuchó el llanto de un bebé que llenaba el aire. Sintió una emoción indescriptible, y se levantó de su asiento para ir a ver a su hija. Una enfermera se le acercó con una expresión feliz.

“Antonio, felicidades, tiene usted una niña hermosa y sana. Su esposa está bien, ha sido un parto rápido y sin problemas. Puede pasar a verlas”, le dijo.

Antonio no podía creer lo que escuchaba. Se sintió el hombre más feliz del mundo.

“¿De verdad? ¿Están bien las dos? ¿Puedo verlas?”, preguntó con alegría.

“Claro que sí. Sígame por aquí”, le dijo la enfermera.

Antonio siguió a la enfermera hasta la sala donde estaba Marina con su hija en brazos. Al verlas, se quedó sin aliento. Eran las dos mujeres más bellas que había visto en su vida.

“Mi amor, te presento a nuestra hija Beatrix”, le dijo Marina con una voz dulce.

Antonio se acercó a ellas con cuidado y tomó entre sus manos el rostro de su hija. Era una niña preciosa. Tenía una expresión serena y curiosa, como si quisiera conocer el mundo.

“Hola, Beatrix”, le dijo Antonio con una voz suave. “Soy tu papá, y te quiero mucho”.

Beatrix lo miró con atención y le sonrió con una sonrisa que le robó el corazón.

“Es hermosa”, dijo Antonio con lágrimas en los ojos.

“Es nuestra luz”, dijo Marina con orgullo.

Se abrazaron los tres con amor, sintiendo que eran la familia más feliz del mundo.

Ese día, un 14 de octubre de 1987, nació Beatrix, la que trajo felicidad a sus padres y a todos los que la han conocido.

Un comentario

  1. Que hermoso cuento de la vida real. Me sacaste lágrimas de Emoción. Y estoy feliz porque la vida me dió la oportunidad de un día como hoy felicitar a beatriz

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